Empezamos por una peli para la que NO hizo los efectos especiales. Harryhausen no hizo King kong, pero fue decisiva, porque fue la peli que vio a los 13 años y por la que quiso
dedicarse a crear historias alucinantes y muñecos monstruosos para la gran pantalla. La comento por eso y porque hablar de pelis muy antiguas de monstruitos de alambre y plástico y no hablar de King Kong era demasiado sacrilegio.
Estamos ante la precursora, junto con El mundo perdido de 1925, de todas las pelis de
animales monstruosos, incluidos los gigantes nipones, y mucho más tarde de la saga Parque Jurásico. Nuestro
gran mono no aparece hasta el minuto 42. Pero a partir de ahí empieza
una orgía de bestias antiguas en una selva primigenia.
Deliciosa de
principio a fin solo con imaginar lo que sintieron unos alucinados
espectadores de 1933 al ver a un gorila gigantesco jugueteando con una
bella rubia neoyorquina en las manos. El mito de la bella y la bestia queda magníficamente representado.
Romance, aventura, fantasía y
terror, y encima apta para todos los públicos. Encantadora. Puro cine
espectáculo como ya no se hace. Ahí queda la reflexión final del
cazador: "no, no fueron los aviones, la belleza mató a la bestia". Pero yo
digo que no ha muerto, ese gorila encaramado al Empire State estará en
el subconsciente colectivo para siempre.
Es un evocador 8.
Debido a una explosión atómica
controlada por un equipo de científicos estadounidenses en el Polo Norte
se vuelve a la vida involuntariamente a un dinosaurio descomunal que
sembrará el pánico por toda la costa este norteamericana.
Siendo un
film discreto, posee algunos méritos. El primero es su originalidad, ya
que inició el subgénero de bicho antediluviano que resurge para
enfrentarse a la humanidad, subgénero que explotaron los orientales
posteriormente hasta la saciedad. Y el segundo es ser uno de los mejores
trabajos de Harryhausen en su primera etapa. Su redosaurio de esqueleto
metálico y piel de látex que imitaba a los reptiles reales se hizo
bastante famoso en la época. La técnica utilizada para su animación fue
un incipiente stop motion con el proceso dynamation.
Donde mejor
apreciamos al monstruo es al final en el parque de atracciones y en la
secuencia del ataque al faro. Esta última es la parte principal del
relato de Bradbury en el que se inspira la peli, La sirena en la niebla.
Curiosidad: encuentren al secundario Lee Van Cleef, cuando aún no se había hecho famoso en el spaghetti western. Es un 6.
Después del bicho antediluviano le tocaba el turno al monstruo gigante de las profundidades marinas. De nuevo parece que el problema es la energía atómica (era la época, ya saben), ya que el pulpo gigantesco sale a la superficie por unas pruebas atómicas de la marina estadounidense. Harryhausen se esmeró sobre todo con las escenas en las que el pulpo ataca una torre del reloj, un barco y el Golden Gate de San Francisco. Pero resultó que lo más difícil fue conseguir rodar escenas reales del puente, ya que las autoridades consideraban que la película podía poner en entredicho la solidez del mismo y asustar así a la población.
En general la parte de efectos me ha impresionado porque mover 8 tentáculos a la vez no era tan fácil por aquellos días, tanto es así que en algunas tomas sólo hay 6 para manejarlos mejor. En cuanto a la historia, gira alrededor del capitán del submarino que descubre al monstruo y los dos científicos que ayudan a entenderlo y contrarrestarlo. Los científicos como imprescindible arma para luchar contra las criaturas de Harryhausen son una constante de estos films. Me sobra la parte de romance aunque el hecho de que el personaje femenino tenga un papel alejado del simple florero lo salva bastante. Es un 6.
LA TIERRA CONTRA LOS PLATILLOS VOLANTES
(Fred F. Sears, 1956)
Durante la década de los 50 la fiebre por los ovnis estaba en su apogeo en EEUU, eran una noticia de actualidad los supuestos avistamientos de los mismos. Muchas pelis se agarraron al remolque del tema y empezaron a explotarlo desde el punto de vista de invasiones alienígenas. Harryhausen tuvo la oportunidad de cambiar los bichos vivientes por vehículos voladores metálicos para hacer sus juegos de estrellarlos contra las vapuledas ciudades norteamericanas. El resultado fue una peli de culto entre los aficionados. Los platillos ideados, inspirados en el material fotográfico de los cazadores de ovnis, quedaron tan bien que algunas de las imágenes fueron cedidas para meterlas en películas posteriores.
De nuevo los científicos son los protagonistas y los encargados de librar a nuestro planeta de la amenaza terrible. Y de nuevo me vuelve a sobrar la historia de amor, aquí más si cabe porque solo es la excusa para que salga una mujer en la peli parece. Entrañables extraterrestres de hojalata, malutos y con poderes inconcebibles incluso para este tiempo. Esta serie B de CF es apta para todos los públicos, pero eso sí, públicos con cierto frikismo. Es un 5.