28 de junio de 2006

El amor y la locura

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento bostezaba por tercera vez, la locura como siempre tan loca propuso: “Vamos a jugar a los escondidos”. La intriga levantó el ceño extrañada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: ¿A los escondidos? ¿Y eso cómo es?. Es un juego, explicó la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando ya haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailó secundado por euforia y la alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella, y la cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos y tres, empezó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se encontró tras la sombra del triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que si un lago cristalino para la belleza; que si la rendija de un árbol: perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa: lo mejor para la voluptuosidad, que si una ráfaga de viento: magnífico para la libertad, y así terminó en ocultarse en un rayito de sol. El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la pasión y el deseo en el cuarto de los volcanes. El olvido, se me olvidó donde se escondió, pero, eso no es lo importante.

Cuando la locura estaba contando 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo estaba ocupado, hasta que al fin divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. Un millón contó la locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios sobre zoología y a la pasión y el deseo las sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia, y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió de su escondite, resultó ser un nido de avispas. De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió la belleza, y con la duda resultó todavía más fácil, la encontró sentada cerca sin decidir aun de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos. El talento, entre la hierba fresca, a la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del arco iris, la mentira si estaba en el fondo de los océanos, y hasta encontró al olvido, ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos. Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra:
El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

Encontrado por GianinaMar navegando por el sistema planetario a cien años luz de la tierra... o quizá se lo pasó su ex ;-)

6 comentarios:

  1. Hola Cyllan,

    Veo que ya publicaste este relato, y como dijiste; sí, lo encontre en el Ciberespacio y crei conveniente compartirlo con todos aquellos que quieran leerlo y te agradezco el haberlo publicado en tu blog, y mira para poder darte mi comentario, tambien tuve que registrarme, pero vale la pena.

    Este relato, me parecio excelente, lo encontre a años luz de la tierra, jajaja, es anónimo, pero quien lo haya hecho, merece todos mis aplausos...

    Y lean esto:

    El AMOR bendito fruto que del árbol cae, cuando menos lo esperas; y que lo disfrutas en todo su esplendor. La LOCURA, es buena acompañante, que trata de unirse siempre al amor.

    Gracias Cyllan, ya nos estaremos comunicando.

    Cuidate Maja...y Besos

    Gianina

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  2. Todavia toy alucinando, joe como derrapas tía con este post. Para velocidad de la luz la tuya !!!!!!

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  3. Gracias a ti Giani por pasarte por Cabo Kennet. Es un honor y tú si que eres maja ;-)
    Y tú Luce no seas maluta.

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  4. eSTO SE ENTIENDE SOBRE TODO SI SE ESTA ENAMORADO ¿ o no?

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  5. Por supuestísimo mjmmp6; si no uno no entiende nada de nada, ni de este relato ni de nada ;-)

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  6. Anónimo3/7/06 23:48

    Vaya pues yo no me he enterado de na... sera que no estoy enamoraooo?

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